El proyecto del Ágora

El colegio Nuestra Señora del Pilar de Valladolid, era un colegio de arquitectura muy tradicional, una gran Iglesia en torno a la cual surgían dos patios interiores alrededor de los cuales en cuatro plantas se distribuía el colegio.

El colegio que surgió con la misión de albergar el postulantado marianista, ha ido sufriendo con los años cambios importantes en sus funciones. Desde postulantado con cientos de aspirantes a religiosos, un colegio con internado un pequeño colegio de primaria, un centro que da el paso a la secundaria obligatoria, y con el desarrollo de la zona sur de Valladolid, la creación hace 9 años de la tercera línea y hace 6 la creación de bachillerato. Ha sido en estos años un colegio valiente que ha mirado siempre al futuro a los ojos y ha sido capaz de ir transformándose.

En los últimos años y con motivo del crecimiento de la tercera línea el colegio se ha remodelado mucho por dentro disponiendo de muchas zonas completamente rehabilitadas, las obras de curso 17-18 con la zona de tecnocreatividad,  aulas con paneles móviles,… han querido que esta trasformación sea  en cierta manera la respuesta a una nueva manera de hacer y de ser en los colegios marianistas.

 

Se ha hecho un esfuerzo grande por acomodar los 1200 alumnos que llegaremos a ser, en un colegio que hace apenas 9 era de años 700 alumnos. Esto ha supuesto adaptarnos a relacionarnos con el espacio de otra manera.

En este contexto de crecimiento, es donde pensamos que era el momento de hacer una intervención que modifique profundamente el concepto de colegio respetando lo que el colegio es pero transformándolo desde dentro.

Porque hemos querido seguir siendo valientes. Como lo fue el padre Chaminade, y un poco locos, también como lo fue el padre Chaminade.

Conoce los detalles del proyecto

Desde la llegada de los Marianistas a España (San Sebastián) en 1887 se ha sentido la preocupación por la Arquitectura, ese arte edificatorio que según Vitruvio estaba sustentado en tres pilares fundamentales: la utilitas (funcionalidad), la firmitas (la componente estructural) y la venustas (el sentido de la belleza). La buena Arquitectura se mueve dentro de estos tres vértices y en los Colegios Marianistas de España hay ejemplos sobresalientes que manifiestan el interés por los espacios del saber.