En los pasillos de 5º han estado pululando unas criaturas muy especiales. No hacen ruido, pero llaman la atención en cuanto pasas: tienen ojos grandes, antenas de colores, alas improvisadas y formas imposibles. Están hechas con cartones de huevos, pintura, limpiapipas y muchas ganas de inventar.
Nos hemos ido encontrando con ellas casi sin darnos cuenta. Primero una, luego varias, después un auténtico ecosistema: insectos que parecen salidos de otro planeta, pequeños animales con personalidad propia, estructuras que parecen casas o refugios… Todo colocado sobre paisajes de papel que convierten el pasillo en algo más que un lugar de paso.
Al acercarnos, descubrimos detalles que no se ven a primera vista: expresiones en las caras, combinaciones de colores muy pensadas, piezas reutilizadas de formas sorprendentes. Cada criatura tiene su carácter, como si detrás hubiera una pequeña historia.
Y eso es lo mejor: que donde antes solo había cartón, ahora hay ideas que han tomado forma. Basta con pasear despacio para ver que aquí ha pasado algo importante: alguien se ha atrevido a imaginar.