Estos días hemos tenido judo en el cole. Es una de las actividades extraescolares que ofrecemos, y durante varias sesiones los alumnos han podido acercarse a este deporte de la mano de profesionales del sector.
Sobre el tatami trabajamos el equilibrio, la coordinación y el control del propio cuerpo. También aparecen, de una forma muy natural, el respeto al compañero, la atención a las indicaciones y esa mezcla de paciencia y constancia que pide cualquier aprendizaje físico.
Cuando una actividad la guía gente que se dedica a ello, la experiencia cala de otra manera. Los chicos y chicas escuchan, prueban, se corrigen y descubren que caer bien también forma parte de aprender a levantarse.
Nos quedamos con sus ganas de participar y con esos ratos de clase en los que el movimiento se convierte en una forma más de educar.