La última semana de cole antes de Semana Santa cambiamos el recreo de siempre por uno con un sabor especial. En el patio, organizamos nuestro almuerzo solidario: pan recién partido, fruta y muchas manos dispuestas a ayudar.
A lo largo de la mañana fuimos pasando por las mesas, compartiendo almuerzo y conversación. Profes y alumnado nos encontramos en un ambiente distinto, más pausado y cercano, en el que lo importante no era solo comer, sino hacerlo juntos y con un pequeño gesto de colaboración.
Entre bocados, risas y alguna que otra foto improvisada, vivimos un momento sencillo que nos recordó que, a veces, lo más importante cabe en un bocadillo y se comparte mejor en compañía. Así nos despedimos del trimestre.