Estos días, el alumnado de 3º de Primaria ha tenido la biblioteca muy viva. Nos sentamos en el suelo, libro en mano, para leer juntos El oso que leía niños, de Gonzalo Moure.
Durante la actividad practicamos la lectura en voz alta: cada página pedía atención, entonación y escuchar a los compañeros. Leer delante de otros siempre tiene un punto de reto, pero también de orgullo cuando las palabras salen bien.
Después de la lectura, paramos para hablar sobre la historia. ¿Qué le pasa al oso? ¿Por qué es importante cómo tratamos a los animales? Las preguntas fueron saliendo poco a poco y el grupo compartió ideas sobre el respeto, el cuidado y la responsabilidad hacia los seres vivos.
La biblioteca se convirtió así en un lugar de lectura tranquila, de conversación y de descubrimiento. Un buen recordatorio de que a veces un libro pequeño abre conversaciones muy grandes.