Etapa corta (21,1 km) y de dificultad media: sales de O Cebreiro, subes hasta el punto más alto del Camino Francés en Galicia y encadenas pistas y sendas entre niebla, fragas y aldeas (Liñares, Hospital da Condesa, Fonfría…) hasta empezar el gran descenso hacia Triacastela. El “momento duro” es el repecho del Alto do Poio y conviene vigilar los cruces con la LU-633, aunque hay una variante por bosque más agradable que caminar pegado a la carretera.

Limpieza – Arancha
Desayuno – Esther
Comida/cena – Alfonso

Abrir la mochila:
el riesgo y la riqueza de decir quiénes somos

Cada vez que nos encontramos en un grupo nuevo o empezamos una etapa, surge la misma pregunta: ¿Quién eres? Normalmente, respondemos con datos: el nombre, la edad, lo que estudiamos o nuestros gustos y aficiones. Pero si somos honestos, sabemos que eso es solo la «tarjeta de presentación», la capa más superficial de nuestra identidad.

Los seres humanos a menudo, caminamos con «caretas» o máscaras que nos defienden de ser heridos, pero que también terminan aislándonos y haciéndonos sentir solos. Vivimos en una sociedad que nos bombardea con modelos de éxito y belleza que no son reales, y eso nos hace sentir que, si mostramos nuestra verdadera cara, no seremos aceptados.

Sin embargo, hay una verdad profunda en la comunicación: lo que no se comparte, se pierde; lo que no se expresa, no nos enriquece. Formular, expresar, compartir nos ayuda a conocernos; a veces, al hablar nos sorprendemos de lo que decimos. Nuestra identidad no es algo cerrado, se construye en el encuentro con los demás. Compartir enriquece a los demás, tenemos muchas cosas preciosas (algunas más fáciles de vivir o otras más complicadas) que ayudan a otros.

Compartir quiénes somos es un acto de libertad y valentía. Cuando abrimos nuestra «ventana personal», permitiendo que lo que solo nosotros conocemos (nuestro yo oculto) sea visto por los demás, nuestro mundo interior se ensancha y nuestra soledad se transforma en relación.

Hoy te invitamos a no ser una «ostra» cerrada por el miedo a las tormentas, sino a permitir que el grupo conozca tu valor real. No necesitamos «superhombres» ni personas perfectas. Necesitamos personas auténticas, con sus grandezas y sus miserias, con sus sueños y sus miedos. Al compartir tu historia, tus «panes y peces», te das cuenta de que lo que tú aportas es único e indispensable para que este grupo tenga vida.

Dinámica

Presentación de cada persona.
Dinámica de la mano: en cada dedo, escribe

1) Cómo vengo de animado (1 al 10)

2) Qué espero que me pase en el camino (mi objetivo

3) Qué puedo aportar (un talento)

4) Qué miedo tengo en el camino

5) Un nombre de grupo para el equipo del Camino.

Resumen de privacidad